Monday, August 31, 2009

Un día en la playa de Shanghai


Tras más de cuatro años aquí, ya iba siendo hora de conocer de primera mano la playa de Shanghai! Aprovechando un día de cielo azul y no demasiado calor, cogimos el coche y nos cruzamos todo Pudong, hasta más allá del aeropuerto internacional, para plantarnos en Sanjiagang, la playita de Shanghai.

Una playa de aprox. 400 metros de largo, artificial y delimitada por un istmo artificial, construida en la desembocadura del Yangtzé, con lo cual el agua no es salada, sino *ejem* dulce, con el color marrón característico de un río que arrastra un tercio de los residuos de toda China... Bueno, si no nos paramos mucho a pensar en este tipo de detalles, incluso se puede disfrutar de un día en la playa que siempre soñó Georgie Dann!...

La playa es un resort de pago: para acceder hay que abonar 50 RMB por persona, y 38 RMB por niño. Como expertos regateadores, conseguimos que los dos gemelos entraran por el precio de uno :)

En esos 400 metros de playa se concentran todos los entretenimientos imaginables de cualquier playa, en alquiler: patines acuáticos, bicicletas de agua, flotadores gigantes, boogies, kite surfing... Es complicado darse un baño relajante, cuando corres el riesgo de ser golpeado por un patín o una rueda hinchable gigante con tres tíos dentro.

Pero si lo que pretendes es tumbarte al sol y descansar, con un poco de lectura por ejemplo, el karaoke gigante con escenario y bafles estridentes pondrá la banda sonora ideal para tu descanso: canciones melódicas chinas cantadas por chulos de playa chinos a grito pelado, o un grupito de 4 chinitas muy monas mostrando su peculiar coreografía del Dragostea Din tei (también conocido como "Marica Tú") de O-zone, en su versión china.

Este festival de los sentidos no estaría completo sin los constantes olores a fritanga, ya que todos los chinos aprovechan el día de playa para llevarte sus barbacoas estilo uigur (musulmanes del Noroeste de China, para los no iniciados) y darse un festín de choricitos parrilleros - o sus versiones chinas.
Pero así y todo, la experiencia fue muy positiva. Los niños disfrutaron como nunca - y eso era lo fundamental, y yo también disfruté por supuesto, qué más se puede pedir que un día de playa en familia? Terminamos todos bastante bronceaditos, y con ganas de volver a repetir - aunque parece que justo ahora comienza a refrescar...

Todas las fotos de la jornada se pueden encontrar aquí: http://www.facebook.com/album.php?aid=116053&id=556215527&l=53d1ebb139

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